La Iglesia de San Constantino y Santa Elena, una estructura religiosa de inigualable belleza y profunda tradición, se erige majestuosamente en La Lagunita Country Club, en el Municipio El Hatillo al este de Caracas. Esta iglesia ortodoxa rumana, un verdadero tesoro arquitectónico, es el resultado de una generosa donación de la Iglesia Ortodoxa Rumana de Venezuela y el Gobierno de Rumania a la comunidad ortodoxa residente en la capital venezolana, con el terreno para su edificación cedido por la Alcaldía.
Lo que hace a la Iglesia de San Constantino y Santa Elena verdaderamente excepcional es su singularidad a nivel mundial. Es uno de solo 15 templos religiosos de este tipo en todo el planeta, y uno de los únicos dos que se encuentran fuera de Rumania. Su construcción es un testimonio vivo de la maestría artesanal rumana: fue edificada por artesanos originarios del distrito de Maramureș en Transilvania. Sorprendentemente, la estructura fue ensamblada sin el uso de clavos ni objetos metálicos, siguiendo antiguas tradiciones sagradas que buscan evitar cualquier semejanza con los herrajes y martirios de la crucifixión. La totalidad de las piezas de madera para los techos y paredes fueron traídas directamente de Rumania y ensambladas en Venezuela con esta misma técnica ancestral.
La iglesia, que se alza con una torre de campanario de más de 35 metros de altura, está adornada con impresionantes pinturas religiosas neobizantinas, que complementan su imponente estructura de madera. La presencia de esta iglesia en Caracas no solo enriquece el patrimonio cultural y religioso de la ciudad, sino que también sirve como un vínculo tangible con la rica herencia ortodoxa rumana.
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