Este grito de auxilio resuena con una estadística abrumadora: se espera que Atenas reciba este año 10 millones de visitantes, un salto de 2 millones con respecto al año pasado.
La ciudad, antes considerada una simple escala para ir a las islas, se ha convertido en un destino en sí mismo. Plaka, con su legado milenario, se encuentra en el epicentro de esta marea humana, recibiendo a casi 4,5 millones de personas solo el año pasado.
Lydia Carras, de la asociación Ellet para la preservación cultural, lo dice sin rodeos: «No podemos dejar que pierda su alma».
Las historias de vida de tres intérpretes sordos venezolanos que preparan el montaje en lengua de signos de la ópera Fidelio, de Beethoven, bajo la batuta de Gustavo Dudamel, ilustran el «poder transformador» del arte y la música en el documental El canto de las manos, el primer trabajo como directora de la actriz María Valverde.
«Para nosotros es fundamental el entender nuestras profesiones no como un trabajo, sino como una misión. El arte es una herramienta muy poderosa de transformación», afirma Dudamel en una entrevista con EFE en Palma, en el archipiélago español de las islas Baleares (en el Mediterraneo) con motivo de la presentación de la película en el Atlàntida Mallorca Film Fest.
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