Cada año, desde que comienza el mes de agosto hasta septiembre, Delta Amacuro se convierte en la fiesta del cangrejo con la llegada de esta especie a las aguas deltanas.
Es una celebración cultural y económica de gran importancia para el pueblo indígena warao, que se basa en la captura anual de cangrejos rojos y culmina con un festín familiar y la venta de los excedentes en el malecón de Tucupita.
Los Warao se preparan para esta actividad que va más allá de poder obtener algún ingreso económico: la recolección y venta de cangrejos se ha convertido en una tradición para los deltanos en Tucupita. La fiesta del cangrejo trae consigo el encuentro de seres humanos.
Las comunidades indígenas del Bajo Delta, ubicado a unas 9 horas vía fluvial desde el puerto de Volcán en tierra firme, ven esta práctica para el encuentro familiar. Los cangrejos salen masiva y progresivamente a las playas de las costas del Delta y las familias warao emprenden en sus canoas el viaje para recogerlos, en una jornada de captura que no solo implica trabajo, sino también historias, chistes, cuentos de los abuelos, entre otros encuentros familiares.
La aventura de la captura de los cangrejos comienza en los morichales, donde se prepara la yuruma, una harina que se extrae del tronco del árbol del moriche, suficiente para emprender la larga ruta de dos a tres días y comenzar a atrapar a los crustáceos.

En el malecón
Aunque en sus inicios hubo resistencia a que los indígenas vendieran cangrejos públicamente en el paseo Manamo de Tucupita, con el tiempo, tanto la ciudadanía como las autoridades, comprendieron que esta práctica forma parte de la tradición de Delta Amacuro.
Semanalmente, arriban unos 300 mapires de cangrejos a Tucupita durante la temporada, que trae el pueblo Warao desde los municipios Antonio Díaz y Pedernales donde están las costas.
Cada familia puede llevar hasta 10 mapires y cada uno se vende entre 5, 10 o 15 dólares, dependiendo de la cantidad de cangrejos. Cada mapire puede contener hasta 20 cangrejos.
Actualmente, se otorgan permisos especiales para la venta durante la temporada, y se celebra la Feria del Cangrejo, donde se exhiben platos típicos y se comparten formas tradicionales de preparación.
Este evento anual no solo apoya los bolsillos de los warao, sino que refuerza el sentido de pertenencia.

Una delicia
Los habitantes criollos de Tucupita también han hecho del cangrejo un símbolo de unión familiar, a lo cual se han unido las familias chinas que gustan de este exquisito plato. Las recetas típicas como el guiso, la sopa, el pisillo, el cangrejo en coco y el sancocho o simplemente salcochado con sal, se preparan en grupo.
Por lo que el cangrejo no es solo comerlo, representa todo un evento gastronómico que en el 2024 tuvo su primer Festival del Cangrejo en Tucupita.
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