“La salud es una medida de la resiliencia democrática”, ha declarado Alain Berset, secretario general del Consejo de Europa, en un artículo titulado “La salud en la era de la desinformación: proteger la verdad, proteger la democracia”, publicado con ocasión de la Cumbre Mundial de la Salud que se celebra en Berlín.
En el mundo actual nuestra resiliencia está siendo duramente puesta a prueba por la desinformación, por el acceso cada vez más reducido a los servicios sanitarios y por el cambio climático, lo que dificulta a los pacientes saber en qué creer y en quién confiar. Y la confianza, como ha afirmado Berset, es “la diferencia entre vidas salvadas y vidas perdidas”.
Debatiendo sobre la necesidad de cerrar la brecha entre los que tienen acceso a servicios sanitarios de alta calidad y los que no lo tienen, Berset ha señalado que, a menudo, son las comunidades que se enfrentan a la pobreza y a la discriminación las más castigadas por la desinformación de masas. Y aunque la IA ya está marcando una diferencia positiva en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención, conlleva enormes riesgos éticos.
Berset ha argumentado que la salud pública no puede separarse de los sistemas democráticos y de la necesidad de límites claros entre la libertad de expresión y la exigencia de veracidad, y, para concluir, ha recordado que proteger la salud refuerza el tejido mismo de la democracia, en Europa y en todo el mundo.
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