La debilidad defensiva del Eintracht Frankfurt fue el mejor remedio a la crisis del Liverpool, reanimado este miércoles con una goleada por 1-5 en Alemania después de cuatro derrotas en fila para sentir el alivio de la victoria y los goles mientras reconstruye su aspecto y su fútbol, aún pendientes de verificación.
Porque no necesitó nada del otro mundo el campeón inglés para golear a su adversario, una moneda al aire. El ataque del Eintracht es atractivo. Su defensa es atroz. El resultado fue otro revés cuando sale de la Bundesliga.
En la anterior jornada recibió cinco goles del Atlético de Madrid. Este miércoles, en su propio estadio, encajó cinco más del Liverpool.
La secuencia de cuatro derrotas del equipo británico era anómala. De otra década. Inconcebible. Por inversión, por nivel, por futbolistas o por historia.
La secuencia de cuatro derrotas del equipo británico era anómala. De otra década. Inconcebible. Por inversión, por nivel, por futbolistas o por historia.
Ni siquiera la entendía el propio Liverpool, pero hay cuestiones que sí la atestiguan sobre el terreno. Al filo tantas veces en su inicio invencible, hoy es más vulnerable, menos concluyente. Menos mal que enfrente tuvo al Eintracht Francfort, el equipo idóneo para calmar las heridas recientes.
Aunque el inicio de su reválida, indispensable, en Francfort fue un reflejo de su momento, el Liverpool se sobrepuso a tiempo, sin hombres tan fundamentales en el once como Ryan Gravenberch, Mac Allister o Salah. Jeremie Frimpong sí partió de inicio, pero se retiró en el minuto 17, aquejado de una nueva lesión muscular, que lo obligó a parar.
Leave A Comment