En este octubre, la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela celebra con honor y emoción sus 79 años de existencia. Este espacio emblemático no solo ha sido cuna y hogar para generaciones de comunicadores, que han desplegado sus alas para transformar el país, sino que se ha consolidado como un refugio donde el aprendizaje va más allá del aula: aquí se forman expertos, comunicólogos comprometidos con la verdad, la ética y la democracia.
Desde sus primeros años, esta Escuela ha dejado una marca indeleble en la historia de la comunicación venezolana. Fue pionera, la primera en el país en otorgar un espacio formal para la formación académica en comunicación social, abriendo caminos para un periodismo crítico y una comunicación al servicio de la sociedad. Ha tenido grandes maestros que han inspirado y formado a cada generación con pasión y dedicación, siendo un faro para sus estudiantes y la comunidad mediática del país. Entre ellos, Antonio Pasculi representa ese compromiso ético y profundo con la raíz del oficio, entregando no solo conocimientos, sino también el valor de la honestidad y la búsqueda incansable de la verdad.
Hoy, bajo la dirección de la profesora Rosa Hilayaly Valera, la Escuela renace con un espíritu renovado. Ella, con su entrega y visión, impulsa la actualización académica para enfrentar los desafíos de la era digital, promoviendo ese pensamiento crítico que distingue a esta casa de estudios. Más que un centro académico, es un espacio de construcción colectiva donde cada estudiante es llamado a ser protagonista de la comunicación en todas sus formas, adaptándose a las nuevas tecnologías y a una realidad social compleja.
Como estudiante que camina ya por el cuarto semestre, puedo decir con orgullo que pertenecer a esta Escuela es sentir un hogar, un compromiso con Venezuela y un legado que se no se detiene sino que crece con cada voz, cada palabra y cada historia que aquí aprendemos contar. Celebrar estos 79 años es honrar la tradición y mirar con esperanza hacia un futuro donde la comunicación siga siendo la herramienta invaluable para construir puentes, despertar conciencias y transformar realidades.
Esta Escuela no solo forma profesionales; forma corazones y mentes críticas que llevan en sí la esencia de ser comunicadores de un país que necesita ser contado con la profundidad y la pasión que solo nosotros podemos ofrecer.
¡Feliz aniversario, Escuela de Comunicación Social de la UCV, mi escuela, mi orgullo!
Aurelis B. Berrios H.
Plaza el rectorado UCV
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