Hoy se conmemoran 73 años de la memorable jornada electoral que vivió Venezuela el 30 de noviembre de 1952. Aquel día, el pueblo acudió a las urnas para elegir una Asamblea Nacional Constituyente en un proceso marcado por las libertades limitadas impuestas por el gobierno de facto de la Junta Militar, encabezada por Germán Suárez Flamerich, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez.
Un Proceso con Restricciones Políticas
La Junta de Gobierno, que había usurpado la soberanía popular tras derrocar a Rómulo Gallegos en 1948, excluyó de la contienda a los partidos Acción Democrática y Comunista de Venezuela, al encontrarse proscritos. Solo se permitió la participación de:
Unión Republicana Democrática (URD): Liderado por Jóvito Villalba.
Copei: Partido social cristiano, liderado por Rafael Caldera.
Frente Electoral Independiente (FEI): El partido del gobierno de facto.
Líderes democráticos fueron blanco de persecución y hostigamiento, como lo demuestra el testimonio del dirigente de URD, Víctor Rafalli, quien fue detenido la víspera de la elección: «El día anterior a la elección del 52, me habían puesto preso cuando veníamos de un mitin en Antímano…» (Villalba, 2000).
Victoria Abrazadora de la Unidad Democrática
A pesar del clima de intimidación, la ciudadanía se volcó a las urnas. La consigna de Jóvito Villalba, «La solución es la unidad», logró amalgamar una abrumadora mayoría popular que trascendió las bases de URD, ansiosa por el retorno democrático.
El triunfo fue patente desde la apertura de las urnas. Testigos como Clementina de Octavio, testigo por URD, relataron la presencia mayoritaria de los votos amarillos en los centros: «La tarjeta amarilla obtuvo 180 de los 200 votos…» (Villalba op. cita).
Un primer resultado parcial, sobre un tercio de los votos, confirmó la tendencia:
📊 URD aventajaba al partido oficialista FEI por casi 100.000 votos, con 147.000 sufragios para URD contra 50.000 para el FEI.
El Fraude del Régimen Puso Fin al Conteo
La contundente expresión de la voluntad popular fue desconocida por la dictadura, que ejecutó un fraude inmediato:
El Consejo Supremo Electoral (CSE) fue destituido.
El conteo de votos fue suspendido.
Las sedes de URD fueron asaltadas, incautando archivos y forzando a su dirigencia a la clandestinidad.
Acto seguido, el régimen intervino el CSE con personas leales y publicó resultados fraudulentos, anulando la victoria legítima de la oposición.
A 73 años de distancia, esta fecha histórica sigue resonando como un ejemplo de civismo y resistencia popular, donde la voluntad del pueblo fue manifiesta, aunque momentáneamente frustrada por la acción dictatorial.
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