<< Justo después de la liberación de Europa en 1945, visitó Majdanek, un campo de concentración donde habían muerto más de 300.000 personas. Allí conoció a una niña que se había quedado atrás cuando las cámaras de gas no podían contener a otra persona. En lugar de permanecer amargada, recordó Kübler-Ross, esa niña eligió perdonar y olvidar. La niña dijo: «Si puedo cambiar la vida de una persona del odio y la venganza, al amor y la compasión, entonces merecería sobrevivir».
Kübler‑Ross (1969)
El duelo suele describirse en cinco etapas principales, pero no son lineales ni todo el mundo las vive igual.
Negación
• Al inicio puede aparecer una sensación de irrealidad: “esto no puede estar pasando”, como un amortiguador frente al impacto de la pérdida.[bbc +1]
• Sirve para dosificar el dolor mientras la persona empieza a asumir lo ocurrido.[unobravo]
Ira
• Surgen rabia, enojo o resentimiento, que pueden dirigirse hacia otros, hacia uno mismo, hacia el profesional de salud o incluso hacia la persona fallecida.
• Suele expresar la frustración por la irreversibilidad de la pérdida y la sensación de injusticia.

Negociación
• La persona fantasea con “acuerdos” del tipo “si…
El duelo político en redes se expresa como una mezcla de queja, enojo y nostalgia ante pérdidas o amenazas percibidas (una elección, un líder, derechos o expectativas frustradas), y se canaliza en publicaciones, comentarios y formas de activismo digital. Suele aparecer simultáneamente como experiencia íntima de pérdida y como conflicto polarizado entre grupos que se sienten agraviados, lo que transforma el dolor en identidad y confrontación.
Emociones y narrativas
• Usuarios comparten mensajes que expresan tristeza, impotencia o ansiedad frente a cambios políticos, muchas veces hablando de “derrota”, “traición” o “fin de la democracia”.
• Ese malestar se articula en relatos de injusticia (“nos han arrebatado algo”), que convierten el duelo en un discurso moral sobre víctimas y culpables.
Polarización afectiva
• El duelo se intensifica en contextos de alta polarización afectiva, donde se refuerza el amor al propio grupo y el rechazo visceral al adversario.
• En interacciones con el “otro” político predominan emociones como ira y disgusto, mientras que la alegría y el apoyo quedan reservados al “nosotros”, lo que consolida burbujas emocionales.
Hostilidad y toxicidad
• En muchos casos el dolor se convierte en mensajes hostiles y de odio contra políticos, partidos o colectivos percibidos como culpables, contribuyendo a un clima de agresión constante.
• Se ha observado que, en momentos de tensión política, la exposición continuada a mensajes tóxicos dentro del propio grupo incrementa la probabilidad de reproducir insultos, descalificaciones y discursos de odio.

• El duelo político también se manifiesta en prácticas de activismo simbólico: hashtags, cambios de foto de perfil, campañas de donación o llamadas a la acción “en memoria” de algo perdido.
• Estas acciones funcionan como rituales colectivos de duelo, que ayudan a sentir comunidad, pero pueden quedar atrapados en cámaras de eco donde el dolor no se elabora, sino que se recicla como indignación permanente.
Ejemplos de duelo en política
En los últimos años el duelo político se ha visibilizado en redes sobre todo tras elecciones, proyectos autoritarios y decisiones percibidas como amenaza a derechos. Suele cristalizarse en olas de mensajes que combinan lamento, miedo al futuro y búsqueda de comunidad a través de hashtags y contenidos virales.
Tras la reelección de Trump en 2024
• Millones de votantes demócratas expresaron en X, Instagram y TikTok sentimientos de desesperanza, miedo y “horror de cuatro años” tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, descritos por analistas como un duelo político colectivo.
• Especialmente comunidades LGBT+, migrantes y mujeres jóvenes comparten mensajes sobre pérdida de seguridad y de confianza en las instituciones, anticipando políticas más autoritarias (por ejemplo, ligadas a Project 2025).
Grief digital en el electorado demócrata
• Medios como Rolling Stone y Salon recogen testimonios de usuarios que hablan de insomnio, ansiedad y sensación de “haberlo dado todo” en la campaña, para luego volcar su dolor en hilos y posts de duelo por la democracia.[rollingstone +1]
• En redes se recomiendan pausas digitales, espacios de apoyo mutuo y grupos online para procesar colectivamente la pérdida electoral, lo que muestra un uso de las plataformas como lugar de “terapia política” informal.
Miedo anticipado y proyectos autoritarios
• El debate en línea sobre Project 2025 ha generado una corriente de duelo anticipatorio: usuarios, sobre todo de minorías, expresan tristeza y rabia por un futuro que sienten ya perdido, aun antes de que se concreten las medidas.
• Este miedo se expresa en relatos sobre pérdida de libertades, retrocesos en derechos y nostalgia por una etapa de mayor protección institucional, que se comparten en cadenas de publicaciones y comentarios en redes.
Hashtags y campañas de “resistencia doliente”
• En este contexto proliferan etiquetas y consignas que combinan luto y resistencia (por ejemplo, llamados a “defender la democracia” tras el resultado electoral), donde los usuarios comparten imágenes negras, velas o símbolos patrios intervenidos.
• Estas prácticas funcionan como rituales digitales: ayudan a reconocer el dolor compartido, pero también refuerzan la idea de una comunidad herida frente a un “otro” político culpable.

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