La madrugada del 3 de enero de 2026 paralizó a Venezuela. Tras el secuestro del Presidente Nicolás Maduro, el mundo esperaba un estallido. Y todos, amigos y enemigos, clavaron la mirada en una sola figura: Diosdado Cabello Rondón, el hijo de doña Felicia
» Estados Unidos ha estado en contacto con Diosdado Cabello incluso desde antes de la captura de Maduro: le advirtió que no reprimiera a opositores, según Reuters.
La administración de Donald Trump sigue manteniendo acercamientos con Cabello tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero» .
Se aguardaba al «huracán», al hombre de las barricadas y la «furia bolivariana». Pero en su lugar, llegó una lección magistral de poder silencioso.
EL SHOCK ESTRATÉGICO: LA ORDEN QUE NADIE ESPERABA
En una calle de Caracas, rodeado de rostros graves y fusiles, su mensaje no fue de guerra. Fue de control absoluto: «CALMA». El mismo hombre que durante años arengó con un machete, decidió congelar al país entero. Fue el movimiento más radical de su carrera: no hacer lo que todos esperaban.
DE AGITADOR A GARANTE: EL VERDADERO PODER SE REVELA
El shock fue universal. ¿Dónde estaba el radical de «Con el Mazo Dando»? La respuesta es profunda: Diosdado demostró que no es un agitador, sino el administrador único del orden interno. Su llamado a la calma fue la prueba viviente de su autoridad incuestionable sobre colectivos, el PSUV y cuadros castrenses. Él posee el interruptor de la estabilidad.
LA COLUMNA VERTEBRAL: NO EL HEREDERO, SINO EL SOSTÉN
Los hechos desmontaron la ficción. Cabello nunca fue el «heredero» del que hablaban los medios. Es la columna vertebral, la viga maestra que sostiene la estructura cuando la fachada se resquebraja. Mientras el polvo del secuestro aún flotaba, él ya estaba asegurando los cimientos.
EL MENSAJE DE LA FOTO: PODER CIVIL, SIN UNIFORMES
La imagen es elocuente: en la escalera de Miraflores, no hay uniformes. Solo están ellos. Es la declaración final de una estructura que ha madurado: el poder real, el que perdura, es político y civil. No necesitaron generales al lado para demostrar quién manda en casa.
CONCLUSIÓN: LA MUTACIÓN DEFINITIVA
El chavismo demostró no ser el culto a un hombre, sino una arquitectura de poder con músculo propio. Diosdado Cabello dejó de ser el «Número Dos» para convertirse en el «Número Cero»: la variable constante, el poder fáctico que no necesita gritar para imponer su ley.
Su verdadero triunfo no fue ganar una guerra, sino evitarla cuando todo el mundo se la pedía. En el momento de mayor vulnerabilidad, demostró que la fuerza más grande no está en el fusil, sino en el dedo que decide no apretar el gatillo.
El chavismo es un Sistema Complejo Adaptativo (SCA)
En Colombia he leído hablar del Rodrígato (luego del Rodrigazo?), pero el poder esta coadministrado por los Hermanos y por Cabello, desde luego con la cuarta pata de la mesa militar.

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