En estos momentos se habla mucho de Trump-Rubio, de petróleo y economía, poco de democracia, derechos humanos y libertad.
Se habla de Delcy Rodríguez y MCM, salen de la escena Maduro y Edmundo González. Los actos de solidaridad con ambos, enmascaran una displicente forma de solidaridad a manera de rito funerario, como un velorio en cuerpo presente, frente a los familiares de y un “gracias por los servicios prestados”, como testimonio público mientras de inicia un nuevo rumbo al control. Se culpa a otro, se olvida el fondo y se le da relieve a la forma, dejando víctimas en forma de personas o instituciones en ese proceso. “Dejad que los muertos entierren a sus muertos» (Lucas 9:60)
Con un giro en el guión se retoma en un nuevo punto la disputa por el poder real con los protagonistas reales, en una versión novelesca de un triángulo amoroso con el protagonista definiéndose por una pretendiente en la resolución de la trama.
La temporalidad de la expectativa de cambio según la dirigencia política va desde la petición de la oposición del exilio de elecciones entre julio y octubre, hasta la postura de voceros estadounidenses como Trump, el Secretario de Energía y el Secretario del Tesoro que apuntan de dos a tres años. El gobierno territorial ejerce su especialidad, ganar tiempo.
Una parte importante del exilio y el insilio está en estado de negación mientras otra parte del país está en perplejidad.
Hay dos relatos antagónicos de la realidad generándose genera un conflicto epistemológico y social que cuestiona la verdad compartida, común en contextos políticos y de posverdad.
Emerge una forma de polarización social de dos países, fomentando identidades grupales opuestas donde las emociones priman sobre los hechos.
Sin acción política concreta, limitada por el miedo razonable a la represión, la desmovilización electoral, organizativa y el daño antropológico, el smartphone se convierte en el dispositivo de construcción de la realidad de una multiplicidad de clanes mediáticos, como expresión de la socialización política. El algoritmo de cada quien le refuerza diariamente su visión de las cosas
La posverdad y los medios digitales amplifican narrativas contradictorias, priorizando percepciones emocionales sobre evidencias objetivas. En política, los relatos antagónicos construyen bandos de “nosotros versus ellos”, distorsionando hechos para ganar adhesión.
Mientras tanto el tiempo pasa, el inmediatismo político cede ante el inmediatismo económico y la expectativa de mejoramiento, ante la gravedad de la crisis humanitaria compleja, es la esperanza de la inmensa mayoría.
El economicismo de Trump es el discurso dominante permitiendo desde las Redes Sociales y sus cámaras de eco, lo que denomina Baudillard el simulacro y la consecuente hiperealidad. El autor francés describe este fenómeno como el triunfo de lo artificial sobre lo real, donde la cultura de masas y los medios absorben y neutralizan toda profundidad.
Vivenciamos las paradojas del pragmatismo y el realismo mágico en núcleos distintos de la construcción de la realidad. La épica, los mesianismos, la mitologías y los maniqueísmos son nichos que se alimentan entre sí, pero que al mismo tiempo se aíslan del mundo que atiende a la Pirámide de las necesidades de Maslow.
En filosofía como en la investigación etnográfica, reconocer múltiples perspectivas ayuda la “evidencia-para-hacer-pensar” sin imponer una sola verdad. Así una acuciante evidencia empírica nos alcanza, el próximo lunes 02 de febrero, el chavismo, ese Sistema Complejo Adaptativo (SCA), cumple 27 años ininterrumpidos en el gobierno nacional, una semana después alcanzaría al gomecismo en longevidad, todo un tejido paciente de una estructura de poder, con su mito fundacional en el estamento militar, que cambia, muta y se transforma para sobrevivir. Con lógica y vocación de poder hegemónico. Lo peor sigue siendo subestimado. Allí su gran ventaja.
El Secretario de Estado Marco Rubio dejó varias sentencias en su comparecencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense:
-Ratificó las tres etapas del proceso: estabilización, control y explotación del petróleo y transición política.
-Señaló que el modelo de transición a seguir es el español (inclusivo, gestado desde el régimen anterior, pactado política y socialmente en términos de unidad nacional).
-Llamó a la reconciliación del país, a reconocerse y comprender la heterogeneidad y la diversidad.
Al final antes de buscar la unidad de los venezolanos, las oposiciones deben unirse y entenderse, comprendiendo que por su fragmentación y conflicto interno no fue considerada por el hegemón.
Queda esperar por las elecciones de término medio en noviembre, para determinar cuál es la política bipartidista hacia Venezuela. Mucho más, qué hacer en el plano interno recuperando la autonomía de acción política.

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