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5 consejos para controlar tu presión arterial

La hipertensión puede provocar infarto de miocardio e ictus, y también está relacionada con la demencia.

En Estados Unidos, casi la mitad de los adultos padecen hipertensión arterial. Conocida como un “asesino silencioso”, la hipertensión puede contribuir al infarto de miocardio, al ictus y a la insuficiencia cardiaca sin causar nunca síntomas.

Mientras que antes se pensaba que la hipertensión afectaba sobre todo a las personas mayores, las investigaciones muestran ahora que una proporción cada vez mayor de personas de 35 a 64 años mueren de enfermedades cardiacas relacionadas con ella.

“La hipertensión es muy importante porque es el factor de riesgo más modificable de las enfermedades cardiovasculares, los ictus y, ahora, la evidencia sugiere que también puede serlo del deterioro cognitivo”, dijo Eduardo Sanchez, jefe médico de prevención de la Asociación Americana del Corazón. Los cambios en el estilo de vida y la medicación pueden ayudar a reducir la presión arterial, lo que “cambia la trayectoria de forma muy, muy drástica” en lo que respecta al infarto de miocardio y al ictus, añadió.

Incluso unos pasos sencillos pueden ayudar a controlar tu presión arterial.

Parece obvio, pero conocer tu presión arterial es un buen punto de partida. Según algunas estimaciones, más de la mitad de las personas con hipertensión descontrolada no saben que la padecen.

La presión arterial, la fuerza que ejerce la sangre sobre tus paredes arteriales, se mide en milímetros de mercurio (mm Hg). Se da en dos cifras: la cifra superior, la presión sistólica, mide la fuerza que ejerce la sangre cuando es bombeada por el corazón. La cifra inferior, la presión diastólica, mide la fuerza entre latidos, cuando el corazón se llena de sangre.

La presión arterial normal es inferior a 120 mm Hg y sobre 80 mm Hg. Por encima de ese nivel, dijo Sanchez, empiezan a dañarse los vasos sanguíneos y los órganos que irrigan, incluidos los riñones, el corazón y el cerebro.

Es importante tomarse la presión al menos una vez al año, dijo Jennifer Cluett, directora de la Clínica de Hipertensión Compleja del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston. Asegúrate de que te la midan correctamente: con el manguito, o brazalete, del tamaño adecuado y cuando estés sentado con ambos pies apoyados en el suelo, tengas la parte superior del brazo apoyada a la altura del corazón y no estés hablando.

“El entorno típico de una clínica de atención primaria con mucho trabajo —en el que alguien está sentado en una mesa de exploración con las piernas colgando y el brazo sin apoyo, mientras alguien le habla— no es el modo correcto”, dijo Cluett.

Hasta el 30 por ciento de los pacientes pueden sufrir también “hipertensión de bata blanca”, cuando los niveles de presión arterial son elevados en la consulta del médico. Por este motivo, las directrices para el control de la presión arterial recomiendan realizar revisiones también en casa, para confirmar el diagnóstico y controlar la enfermedad.

Puede haber muchas causas de hipertensión, explicó Fátima Coronado, directora asociada de ciencia en la división de prevención de enfermedades cardiacas e ictus de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Se desarrolla con el tiempo como consecuencia de factores tanto genéticos como ambientales, como fumar, el exceso de peso y dormir mal.

Las personas cuyos padres o abuelos sufrieron un infarto de miocardio o un ictus pueden tener un mayor riesgo genético de padecer hipertensión, dijo Coronado.

La edad influye en el riesgo porque nuestras arterias se endurecen a medida que envejecemos. La hipertensión también es más frecuente entre personas negras y los hombres que entre las personas blancas y las mujeres.

Algunas mujeres desarrollan hipertensión durante el embarazo, lo que puede ser peligroso para la madre y el feto. Martha Gulati, directora del Davis Women’s Heart Center del Houston Methodist, dijo que esta afección debe tratarse durante el embarazo y que las mujeres deben ser monitoreadas por un cardiólogo posteriormente, porque corren un mayor riesgo de padecer hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

 

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