Una dieta equilibrada es esencial para la salud, especialmente a partir de los 40 años, cuando el cuerpo requiere nutrientes específicos para prevenir el desgaste y mantener el buen funcionamiento. La ONU y estudios de la Universidad de Harvard recomiendan priorizar alimentos frescos, variados y de temporada, incluyendo frutas, verduras, cereales integrales, grasas insaturadas, frutos secos, legumbres y lácteos bajos en grasa. Se debe limitar el consumo de carnes rojas y procesadas, grasas trans y sodio para reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Preparar comidas en casa con ingredientes locales permite controlar la calidad de lo que se consume y evita el exceso de productos ultraprocesados. Mantener una alimentación balanceada no solo fortalece el sistema inmunológico, sino que también mejora la energía, el estado de ánimo y la concentración, aspectos muy valorados en la mediana edad.
Seguir una dieta saludable desde los 40 aumenta hasta 84% la probabilidad de mantener buena salud física, cognitiva y mental a los 70 años, según un estudio longitudinal con más de 100,000 personas
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