Halloween, tal como lo conocemos hoy, tiene sus raíces en una antigua festividad céltica llamada Samhain, celebrada hace más de 2,000 años en lo que ahora son Irlanda, Escocia y otros territorios del Reino Unido. Este festival marcaba el fin del verano y el inicio del invierno, considerado el año nuevo céltico, un momento en que se creía que el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se hacía tenue, permitiendo que los espíritus vagaran por la Tierra. Para protegerse, las personas encendían hogueras y usaban disfraces para ahuyentar a los espíritus malignos. Este origen pagano sienta la base de muchas tradiciones actuales de Halloween, como el uso de disfraces y las fogatas.
En el siglo XIX, la historia de Halloween tomó un rumbo decisivo con la emigración masiva de irlandeses hacia Estados Unidos, quienes huían de la Gran Hambruna de Irlanda. Trajeron consigo sus costumbres, que con el tiempo se amalgamaron con tradiciones cristianas y prácticas locales. Así, el uso de calabazas para tallar linternas reemplazó a los nabos irlandeses, y la clásica frase “truco o trato” surgió como evolución de antiguas prácticas de pedir ofrendas a cambio de rezos por los difuntos. Sin embargo, fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando esta festividad cobró un notable impulso, convirtiéndose en la celebración lúdica y comercial que hoy domina en Estados Unidos: disfraces elaborados, fiestas, decoración, películas de terror y una cultura de entretenimiento única.
Halloween en la sociedad contemporánea y su llegada a Venezuela
La globalización, las redes sociales y la influencia cultura estadounidense han llevado Halloween a diversas partes del mundo, incluida Venezuela. Aunque la festividad no es tradicional del país, desde finales del siglo XX especialmente, la celebración ha ido ganando espacio, impulsada por la inmigración, la cultura pop y luego, internet y las redes sociales. Los jóvenes venezolanos, nacidos en un periodo de transición entre una infancia sin internet y una adolescencia y juventud totalmente digitalizada, han adoptado Halloween como una oportunidad para expresarse y divertirse con disfraces creativos, fiestas temáticas y tendencias virales como los challenges y videos de TikTok que animan a no perderse este evento social.
Este fenómeno social también ha generado un marcado «FOMO» (fear of missing out, o miedo a perderse algo), que incentiva la participación masiva en eventos y fiestas temáticas en vísperas del 31 de octubre. Esta presión social para asistir y ser parte de la celebración digital y presencial se ha intensificado especialmente tras la pandemia de COVID-19, ya que Halloween se convirtió para muchos en una excusa válida para reunirse, socializar y recuperar el contacto perdido, aumentando la importancia de la festividad en la vida juvenil venezolana.
Halloween en Venezuela no solo es una noche de disfraces y películas de terror, sino un evento social donde los jóvenes encuentran un espacio para la recreación, la moda y la interacción, reflejando las transformaciones culturales de una generación que mezcla tradición, tecnología y nuevas formas de ocio.
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