La economía venezolana presenta un panorama con indicadores mixtos durante 2025, caracterizado por un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) reportado por las autoridades, a la par de una fuerte presión inflacionaria y una depreciación sostenida de la moneda nacional, el bolívar.
Según el Banco Central de Venezuela (BCV), la economía ha mantenido una senda de crecimiento, registrando un aumento en el PIB del 8,7% en el tercer trimestre de 2025, sumando 18 trimestres consecutivos de crecimiento. Este repunte se atribuye principalmente al sector petrolero, que mostró un crecimiento del 16,12%, y al sector minero, así como a las actividades no petroleras.
Inflación y Devaluación Aceleran Desafíos
A pesar del crecimiento en la actividad económica, la inestabilidad de precios y la devaluación cambiaria siguen siendo los principales desafíos.
Inflación Elevada: El país continúa lidiando con una alta inflación. Fuentes privadas estiman que la inflación interanual se ha ubicado en un nivel alarmante, con la inflación acumulada alcanzando ya los tres dígitos en los primeros meses del año, y proyecciones que la sitúan por encima del 220% al cierre de 2025.
Acelerada Depreciación: El tipo de cambio oficial, fijado por el BCV, ha experimentado una acelerada depreciación, superando los 200 bolívares por dólar en octubre de 2025. Esta situación impacta directamente el poder adquisitivo de la población y los costos operativos de las empresas, manteniendo la presión inflacionaria.
Salario Mínimo y Canasta Básica: La persistencia de la alta inflación ha provocado que el poder adquisitivo del salario mínimo legal se mantenga en niveles extremadamente bajos, dificultando el acceso a la canasta básica de alimentos y servicios para la mayoría de los ciudadanos.
Factores Clave y Perspectivas Externas
El desempeño económico sigue fuertemente influenciado por el sector petrolero y el impacto de las sanciones internacionales. La reactivación y diversificación de la producción, incluyendo el carbón y otros minerales, forman parte de la estrategia gubernamental para generar ingresos alternativos.
Sin embargo, organismos internacionales y analistas privados ofrecen perspectivas más cautelosas. Mientras el Gobierno venezolano desestima las proyecciones, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una contracción del PIB real para el país, y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que la inflación y la pérdida del poder adquisitivo son los principales retos a corto plazo.
La recuperación se enfrenta a la necesidad urgente de reformas estructurales profundas que ataquen la raíz de la inestabilidad macroeconómica y fortalezcan el entorno para la inversión y el empleo formal.
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