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EDUARDO FERNÁNDEZ: LA COHERENCIA DE UN ESTADISTA FRENTE A LAS SOMBRAS DEL 4F

Cada 4 de febrero, Venezuela se detiene a reflexionar sobre la fecha que fracturó su historia contemporánea. En medio del caos de aquella madrugada de 1992, cuando las tanquetas intentaban derribar el hilo constitucional, surgió una voz que, por su claridad y firmeza, hoy resuena con una fuerza profética: la del Doctor Eduardo Fernández.

 ​La Soledad del Deber: La Noche que se Jugó la Democracia

Mientras la incertidumbre paralizaba a muchos y el cálculo político silenciaba a otros, Eduardo Fernández, líder de la oposición y Jefe de COPEI, no dudó. Salió a los canales de televisión para defender no a un hombre —Carlos Andrés Pérez, su rival electoral— sino a la institución de la Presidencia de la República y la voluntad soberana del pueblo expresada en las urnas Electorales.

Su llamado fue directo a la conciencia del soldado: la obediencia se debe a la Constitución y no a una orden particular que busque quebrantar la ley. Eduardo Fernández comprendió que si se validaba la violencia como método de cambio, se abría una puerta que sería muy difícil de cerrar.

Aquel acto de estirpe democrática le costó caro; fue víctima de una injusta incomprensión de sectores que, cegados por el descontento, no vieron que él estaba salvando la República, no al gobierno de turno.

​El Costo de la Profecía y el Juicio del Tiempo

​La historia ha sido el mejor testigo de la injusticia cometida contra él. Durante décadas, Eduardo Fernández a mantenido su discurso sobre lo peligroso y perjudicial de los «atajos» militares. Treinta y cuatro años después, con las cicatrices de una transformación negativa para el país a la vista de todos, Venezuela comprende que el Doctor Fernández tenía razón: no hay sustituto para la democracia institucional.

​Su figura hoy trasciende la política partidista. Eduardo Fernández representa:

​La Ética de la Responsabilidad: Prefirió el costo político personal antes que traicionar sus principios civilistas.
​La Resistencia del Pensamiento Civil:
En un país que ha sufrido la militarización de la política, él ha sido un faro de civilidad, insistiendo en que las armas deben estar al servicio de la ley, nunca del poder.

​Un Legado para las Nuevas Generaciones
​Para los jóvenes venezolanos, Eduardo Fernández es más que un nombre de la política contemporánea, es un arquitecto de civilidad. A través de su labor incansable en el IFEDEC, ha formado a nuevas generaciones bajo la premisa de que la política es una actividad digna que requiere preparación, diálogo y, sobre todo, un respeto sagrado por el adversario.

​Hoy, Eduardo Fernández personifica la coherencia. Su vigencia no depende de un cargo, sino de su autoridad moral. Es el puente entre la Venezuela que fue referencia democrática y la que aspira a recuperar su libertad. Su trayectoria enseña que el camino de la ley y el voto es el único seguro, aunque a veces sea el más solitario.

​Venezuela tiene una deuda histórica con este ciudadano de excepción. Su ejemplo de vida es un recordatorio de que, incluso en las noches más oscuras, la luz de la institucionalidad debe ser defendida sin medir las consecuencias. Eduardo Fernández no solo defendió la democracia en 1992; la sigue defendiendo hoy con cada palabra y cada lección de civismo.

Este artículo queda como un testimonio de su lucha incansable.
 4/2/2026] Freddy Millán Borges:

Eduardo Fernández fue el primer dirigente político que llegó a Venevisión en la madrugada y condenó el golpe.
Fue el candidato presidencial que perdió con. CAP II y era el Secretario General del principal partido de oposición.
Excepto Alfaro Ucero, la dirigencia adeca y ministros aparecieron después que se retomó Miraflores y estaban rendidos 4/5 comandantes.
Pero fue Eduardo Fernandez quién absorbió toda la impopularidad de CAP II, que llegó al 91%.

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