Un estudio internacional, con la participación de investigadores australianos, ha detectado dos colisiones de agujeros negros extraordinarias, que ofrecen nuevas pistas sobre la evolución cósmica y la materia oscura.
Los eventos de ondas gravitacionales GW241011 y GW241110, detectados con un mes de diferencia a finales de 2024 durante la fase O4b de la campaña de observación global LIGO-Virgo-KAGRA, fueron anunciados el miércoles por el Centro de Excelencia para el Descubrimiento de Ondas Gravitacionales del Consejo Australiano de Investigación, en colaboración con organizaciones australianas e internacionales.
Cada señal fue producida por la violenta fusión de dos agujeros negros de masa desigual que giran rápidamente, formando un remanente aún más masivo y generando ondas en el espacio-tiempo. Estas ondas viajan entre cientos de millones y miles de millones de años antes de llegar a la Tierra, lo que permite comprender mejor cómo se forman y evolucionan los agujeros negros.
«Los agujeros negros de rápida rotación, como los de GW241011 y GW241110, son más que simples curiosidades astrofísicas; pueden utilizarse para comprobar la existencia de nuevas partículas», afirmó Aswathi Pampurayath Subhash, de la Universidad Nacional Australiana.
«Al mantener una alta velocidad de rotación durante su larga vida útil, nos permiten descartar un amplio rango de masas posibles para bosones ultraligeros, lo que impone nuevas restricciones a la materia oscura y a las teorías más allá del Modelo Estándar», añadió Subhash.
La investigadora Sun Ling, también de la universidad, señaló que sus altas velocidades de rotación y masas desiguales sugieren que podrían ser agujeros negros de segunda generación, producto de fusiones anteriores en entornos estelares densos, como los cúmulos estelares, lo que revelaría cómo se originan los objetos más extremos del universo
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