A medida que la inteligencia artificial (IA) generativa se integra en el ámbito laboral, surgen mejoras, como un aumento en los niveles de productividad. Pero también aparecen nuevos desafíos. Por ejemplo, ya sea que un empleado utilice GenIA para redactar un mail, analizar datos o preparar una presentación, el simple hecho de revelar que se está apoyando en esta tecnología podría hacer que los demás confíen menos en sus capacidades profesionales.
Esta es la principal conclusión de la investigación The transparency dilemma: How AI disclosure erodes trust (El dilema de la transparencia: como divulgar el uso de IA erosiona la confianza). La investigación la llevaron investigadores de la Universidad de Arizona, Estados Unidos y Monterrey, en México. El estudio concluyó que revelar el uso de la IA compromete la confianza en quien la usa.
Tras analizar el impacto de la divulgación de la IA en la confianza en diversas tareas en supervisores, subordinados, profesores, analistas y creativos, los investigadores comprobaron que quienes hacen público el uso de la IA generan menos confianza que quienes no lo hacen.
Y la situación puede ser aún peor. Si revelar el uso de IA genera sospechas, los usuarios se enfrentan a una difícil decisión: aceptar la transparencia y arriesgarse a una reacción negativa, o guardar silencio y arriesgarse a ser expuestos posteriormente. Este último es un resultado que, según los hallazgos, erosiona aún más la confianza.
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