La música callejera, a menudo vista simplemente como entretenimiento casual o ruido de fondo, es en realidad una expresión artística fundamental que enriquece la vida urbana y sirve como un escenario vital para la cultura y la comunidad. Esta forma de arte no solo ofrece un acceso directo y democrático a la música, sino que también desempeña un papel crucial en la revitalización de los espacios públicos.
El busking (música callejera) rompe las barreras tradicionales entre el artista y la audiencia. Al llevar el arte directamente a las calles, plazas y estaciones, los músicos callejeros transforman el entorno cotidiano en una galería de arte viva y audible, ofreciendo a los transeúntes una pausa inesperada y emotiva en su día.
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