El Dr. Mario Valdez, nos escribe: «Enrique Márquez es un demócrata a carta cabal, un venezolano íntegro, serio, responsable, ex Preso Político, su «delito fue pedir las Actas», ahora invitado especial en un acto icónico d Donald Trump ante el Congreso de los Estados Unidos» . Saludos Editor.
Por su parte, en el web whatsapp del Dr. Allan Andrade, se puede leer: «El presidente Donald Trump reconoce y anuncia la presencia de Enrique Márquez como su invitado especial en su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso de los Estados Unidos. Amanecerá y veremos» . Abrazo Victor Manuel.
Nuestro Co-Editor el Dr. Freddy Millán Borges nos alcanza las palabras de Enrique Márquez, desde el Congreso de los Estados Unidos, invitado por el Presidente Donald Trump, al Discurso de la Unión:
La resurrección del internato de Guaidó, con oposición única más pendiente de las elecciones sin cronograma electoral, reivindicando la Asamblea Nacional de 2015, con la vocería de Ramos Allup, Delsa Solórzano y los mismos de siempre, fue patética.
La respuesta de la Administración Trump no se hizo esperar.
El 3E la potencia militar más importante del mundo actuó, mientras los venezolanos dormíamos.
Ahora se pretende administrar un proceso poniendo condiciones sin tener con qué.
La mayoría del país está en perplejidad y una parte en estado de negación, ante la realidad.
Importante que el invitado de Trump, Enrique Márquez desde el Capitolio en Washington, reivindica a los migrantes, ante el silencio del resto del liderazgo exilado en los Estados Unidos.
Por su parte, Carlos Torrealba Rangel escribe:
Protagonismo en el escenario internacional
La presencia de Enrique Márquez como invitado de honor del presidente Donald Trump en el Capitolio, durante el discurso del Estado de la Unión, lo ratifica como un interlocutor validado y clave ante la comunidad internacional.
En mi opinión, Márquez posee el perfil idóneo para gestionar la transición política en Venezuela mediante un Gobierno de Unidad Nacional. Su enfoque en la reconciliación y el apego a la institucionalidad democrática eventualmente podría posicionarlo como la figura de consenso necesaria para liderar una transición compartida; un proceso que, distanciado de la confrontación extrema, sea capaz de ofrecer garantías institucionales a todos los sectores, incluido el chavismo.
Contraste de liderazgos:
– María Corina Machado: Aunque persiste como una figura de innegable influencia moral e inspiradora, conectada con el sentimiento de cambio de buena parte del país, su liderazgo se ha definido por la resistencia desde la clandestinidad y una postura de confrontación frontal, que, de aspirar a un rol futuro, debería evolucionar hacia la moderación.
– Delcy Rodríguez: Su rol permanece anclado a la continuidad del sistema anterior, el que la mayoría del país ya no quiere, ocupando la presidencia interina tras la detención de Maduro, lo que la sitúa en las antípodas de una verdadera unidad.
En resumen: Enrique Márquez representa la apuesta por un liderazgo civilista que prioriza la reinstitucionalización y la paz política. Estos son elementos indispensables para que la transición no sea un simple cambio de nombres -un ejercicio «gatopardiano» en el caso de Delcy Rodríguez- sino un proceso sostenible, estructural y real.

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