En el principado de Liechtenstein crece la expectativa. Este sábado 30 de agosto, las miradas de la realeza europea y la alta sociedad internacional convergen en un solo punto: la Catedral de San Florín, en Vaduz.
A las 11:00 am (5:00 am hora de Venezuela), entre muros neogóticos que custodian la cripta de la familia real, un venezolano unirá su destino al de una de las casas reales más acaudaladas del continente europeo.
Leopoldo Maduro Vollmer, un gestor de inversiones de 34 años de edad, contraerá nupcias con su alteza serenísima, la princesa María Carolina de Liechtenstein.
Leopoldo no es un hombre común. Su estampa y su trayectoria son el reflejo de una estirpe ligada a la élite empresarial y cultural de Venezuela.
Es el hijo mayor de Francisco Maduro, un exhacendado con una sólida carrera en el sector financiero. Su madre es Sofía Vollmer, heredera de la icónica casa que produce el Ron Santa Teresa.
Nació el 28 de octubre de 1990 y se crió entre Caracas y la histórica hacienda familiar en el estado Aragua.
Es fundamental trazar una línea: no guarda ningún parentesco con Nicolás Maduro.
La suya es otra historia. Una que inició en el Colegio San Ignacio de Loyola, en Caracas, y recorrió los exclusivos pasillos de la Harrow School en el Reino Unido, las aulas de la Universidad de St. Andrews en Escocia —alma máter del príncipe William y Kate Middleton— y culmina con un posgrado en el Queens College de la Universidad de Cambridge.
Su carrera en la banca de inversión lo ha llevado por París y Nueva York. Actualmente vive en Londres, epicentro financiero donde su camino se cruzó con el de la princesa.
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