El Dr. Luis Rafael Betancourt Hitcher, médico, docente de Histología de la ULA y analista de la realidad venezolana en las redes, desarrolla una interesante narrativa y la convierte en una reflexión para la comunidad universitaria sobre el mérito, la selección rigurosa y el espejo del deporte
I. La Lección de Miami: Cuando el Talento se Encuentra con la Oportunidad
El 14 de marzo de 2026, Venezuela venció a Japón en el Clásico Mundial de Béisbol. No fue un milagro. No fue «la bendición del santo». No fue simplemente «la garra vinotinto». Fue la consecuencia lógica de un proceso donde confluyeron tres elementos fundamentales:
Talento seleccionado rigurosamente: Cada jugador en ese terreno ha sido evaluado desde la infancia por scouts, entrenadores y sistemas de desarrollo que no preguntan por apellidos, filiaciones políticas o «recomendaciones». Preguntan por average, velocidad de brazo y capacidad de respuesta bajo presión.
Preparación sistemática: Detrás de cada hit hay miles de horas de entrenamiento, de estudio de lanzadores, de corrección técnica. No es «arrojo»; es disciplina.
Estrategia y ejecución: El cuerpo técnico diseñó un plan para enfrentar al campeón defensor, y los jugadores lo ejecutaron.
Y sin embargo, cuando celebramos, muchos caemos en la trampa de atribuir el éxito a una esencia mágica: «es que los venezolanos somos arrechos», «es la casta», «es la bendición». Reducimos el trabajo de años a un eslogan de camiseta.
Esta simplificación no es ingenua. Es peligrosa. Porque cuando naturalizamos el éxito como un don étnico, dejamos de preguntarnos por las condiciones que lo hicieron posible. Y, lo que es peor, aplicamos la misma lógica perezosa para explicar (y justificar) nuestros fracasos.
II. El Espejo Incomodo: ¿Por Qué no Aplicamos la Misma Lógica en la Universidad?
Imaginemos por un momento que la selección nacional de béisbol se conformara con los mismos criterios que usamos para designar autoridades universitarias, directores de escuela, jefes de departamento o incluso profesores en algunas facultades:
· Que el manager fuera designado no por su trayectoria, sino por su lealtad al patrocinante.
· Que los jugadores se eligieran entre «amigos de los amigos», sin importar su promedio de bateo.
· Que se inventaran figuras como «bateadores invitados» para llenar el roster sin pasar por las pruebas de scouting.
· Que se permitiera jugar a peloteros jubilados, como si el tiempo no pasara.
¿Cuántos partidos le ganaría esa selección a Japón? Exactamente ninguno.
El ridículo sería inmediato y público. El marcador no perdona. La realidad se impone sin apelaciones.
En la universidad, en cambio, el marcador tarda en aparecer. Los resultados de una mala gestión no se ven al día siguiente, sino años después, cuando los egresados no pueden convalidar sus títulos, cuando los proyectos de investigación se quedan sin financiamiento, cuando los pacientes reciben diagnósticos equivocados de médicos formados en facultades desmanteladas.
Para entonces, los responsables ya están jubilados (o peor, siguen ahí, enquistados en «cargos 99») y nadie les pide cuentas.
III. El Error de Confundir Identidad con Competencia
Una de las trampas discursivas más efectivas del sistema clientelar es la apelación a una supuesta «esencia nacional». Se nos dice que el venezolano es «chévere», «resuelve», «echao pa’lante». Y se nos vende la idea de que esa condición innata es suficiente para enfrentar cualquier desafío.
No lo es.
El venezolano que triunfa en el béisbol de Grandes Ligas no triunfa porque es venezolano; triunfa porque es un atleta excepcional que además tuvo la oportunidad de desarrollar su talento en un sistema que lo detectó y lo formó. Lo mismo aplica para nuestros científicos, músicos o artistas reconocidos internacionalmente.
Cuando Venezuela ha destacado en la ciencia (pienso en el Dr. Jacinto Convit, en la Dra. Hilda Pérez Carvajal y Humberto Fernández Morán, en nuestros investigadores emigrados que brillan en el MIT, Harvard o el Max Planck) no ha sido por «venezolanidad». Ha sido por preparación, por rigor, por años de estudio y por haber sido seleccionados y estimulados en entornos que valoraban el mérito.
La «venezolanidad» es el contexto, no la causa. Es el acento con que se dice la verdad, no la verdad misma. Confundirlos es el primer paso para aceptar la mediocridad: «somos así», «esto es Venezuela», «no se puede pedir más».
IV. El Batequebrao: Metáfora de la Designación sin Mérito.
Permítanme rescatar una palabra del argot beisbolero venezolano: el batequebrao. En Venezuela, «bate quebra’o» (bate quebrado) es una expresión coloquial usada para describir a una persona inútil, chapucera, incapaz o incompetente en su trabajo. Se refiere a alguien que no rinde o no cumple con sus funciones. Está expresión proviene de la metáfora del béisbol, donde un bate roto no sirve para golpear la bola, siendo por tanto inútil. Pero también es ese jugador que, literalmente, «quiebra bates» por su incapacidad para conectar la pelota. El que ocupa un lugar en el lineup sin merecerlo, generalmente por favoritismos del manager o por ser «hijo de alguien».
En el béisbol profesional, el batequebrao tiene los días contados. Tarde o temprano, el average de 150 lo delata y termina en la liga invernal o fuera del béisbol.
En la universidad, nuestros «batequebraos académicos» pueden durar décadas. Son aquellos que:
· Obtienen cátedras en concursos amañados.
· Dirigen escuelas sin tener formación en el área o sólo por ser considerados «leales y obedientes».
· Ascienden en el escalafón con tesis fraudulentas.
· Se mantienen gracias a redes clientelares que se retroalimentan.
Y lo peor: estos batequebraos no solo no producen, sino que impiden que los verdaderos talentos jueguen. Ocupan las posiciones, consumen los recursos, desvían los estímulos y, con su ejemplo, enseñan a las nuevas generaciones que el camino no es el esfuerzo, sino el acomodo.
V. El Modelo que Necesitamos: Selección Rigurosa, Estímulos Correctos y Recambio Oportuno
Si queremos que la universidad venezolana vuelva a ser competitiva internacionalmente (que nuestros egresados sean buscados, que nuestras investigaciones se publiquen en revistas de alto impacto, que nuestros hospitales universitarios sean referencias en América Latina) debemos aprender del modelo que nos da victorias en el deporte:
1. Mecanismos de selección basados exclusivamente en el mérito
No puede haber «profesores invitados» que no pasaron por concurso. No puede haber directores designados por confianza política. No puede haber ascensos sin producción verificable.
El concurso de oposición debe ser sagrado. Y debe ser público, transparente, con jurados externos y con pruebas que realmente evalúen competencias. El que quiera ser profesor universitario, que demuestre que sabe enseñar, que sabe investigar, que tiene algo que aportar.
2. Baremos claros y exigentes
No basta con seleccionar bien; hay que evaluar permanentemente. Un profesor escanea desde su artículo de opinión, la formación académica y algo que en la Universidad venezolana, en la mayoría de los casos, esta ausente: la ética,
El Dr. Freddy Millan Borges, Co Editor de InfoTV24H.com, hace estos aportes al texto del Dr. Luis Betancourt Hitcher.
El Texto: «Más allá de la venezolanidad arrecha»
En este escrito, Betancourt Hitcher analiza críticamente el concepto de la «arrechera» o el orgullo mal entendido como base de la identidad nacional. El texto argumenta que:
* La «venezolanidad arrecha» a menudo se confunde con la arrogancia o la falta de civismo.
* Propone una transición hacia una identidad basada en el respeto, la formación académica y la ética, dejando atrás el mito del venezolano que «todo lo sabe» o que «se las sabe todas».
* Es un llamado a la humildad intelectual y a la reconstrucción del tejido social desde la educación.
Redes Sociales y Contacto
Luis Betancourt Hitcher es médico, docente de Histología y un activo analista de la realidad venezolana en redes:
* X (Twitter): @luisbetah (Es su plataforma principal para opiniones políticas y sociales).
* Instagram: @luisbetah
* Correo Institucional: luisbeta@ula.ve
* Perfil ULA: Se encuentra adscrito al Departamento de Ciencias Morfológicas de la Facultad de Medicina.


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