Más de 22 mil personas combatieron a tomatazos en una singular guerra festiva conocida como la Tomatina en Buñol, Valencia, España. La actividad este año sirvió como terapia contra el drama que sufrió esta población tras las inundaciones del pasado 29 de octubre.
Un total de 120 toneladas de tomate no apto para consumo humano, se cultivan especialmente para la Tomatina. Estos tomates se convirtieron en pasta en manos de los asistentes y sirvieron para teñir completamente de rojo en pocos minutos las calles y fachadas del centro del pueblo.
Las cifras de esta guerra festiva de repercusión internacional dejaron de crecer hace años en aras de una mayor seguridad y mejor experiencia.
En 2013 se limitó el aforo a prácticamente la mitad. Además, se establecieron controles de acceso para hacer viable el complicado paso de los camiones volquete por el embudo de calles, y esta nueva Tomatina, más organizada, luce plenamente consolidada.
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