NYT: ¿Atacar Venezuela o no? Trump contempla sus opciones

El gobierno de Donald Trump ha desarrollado una serie de opciones para una posible acción militar en Venezuela, que incluyen ataques directos a las unidades militares que protegen al presidente Nicolás Maduro y medidas para tomar el control de los campos petroleros del país, según varios funcionarios estadounidenses.

El presidente Trump aún no ha tomado una decisión sobre cómo proceder, o incluso si hacerlo. Los funcionarios dijeron que no quería aprobar operaciones que pudieran poner en peligro a los soldados estadounidenses o que pudieran desembocar en un fracaso embarazoso. Sin embargo, muchos de sus principales asesores están presionando a favor de una de las opciones más agresivas: expulsar a Maduro del poder.

Los asesores de Trump han pedido al Departamento de Justicia directrices adicionales que puedan proporcionar una base legal para cualquier acción militar más allá de la actual campaña de atacar barcos que el gobierno asegura, sin pruebas, que trafican con narcóticos. Dichas directrices podrían incluir un fundamento jurídico para atacar a Maduro sin necesidad de una autorización del Congreso para el uso de la fuerza militar, y mucho menos una declaración de guerra.

Aunque las directrices aún están siendo redactadas, algunos funcionarios del gobierno esperan que estas argumenten que Maduro y sus altos cargos de seguridad son figuras centrales del Cartel de los Soles, que el gobierno de Estados Unidos ha designado como grupo narcoterrorista. Se espera que el Departamento de Justicia diga que esa designación convierte a Maduro en un objetivo legítimo, a pesar de las antiguas prohibiciones legales estadounidenses sobre el asesinato de líderes nacionales.

El Departamento de Justicia declinó hacer comentarios. Pero el intento de justificar un ataque a Maduro constituiría otro esfuerzo del gobierno para ampliar sus facultades legales. Ya ha llevado a cabo asesinatos selectivos de presuntos narcotraficantes a quienes, hasta septiembre, se perseguía y detenía en el mar en lugar de matarlos mediante ataques con drones. Cualquier intento de destituir a Maduro sometería al gobierno a un mayor escrutinio sobre cualquier fundamento jurídico que ofrezca, dada la vaga mezcla de razones que ha ofrecido hasta ahora para enfrentar a Maduro. Entre ellas se encuentran el narcotráfico, la necesidad de acceso estadounidense al petróleo y las afirmaciones de Trump de que el gobierno venezolano liberó prisioneros en Estados Unidos.

Trump ha emitido una serie de mensajes públicos contradictorios sobre sus intenciones y los objetivos y la justificación de cualquier acción militar futura. En semanas recientes ha dicho que los ataques contra lanchas rápidas en el Caribe y el Pacífico oriental, que han causado la muerte de al menos 65 personas, se ampliarían para incluir ataques terrestres. Pero eso aún no ha ocurrido.

El domingo, cuando CBS News le preguntó si Estados Unidos se dirigía a una guerra con Venezuela, Trump dijo: “Lo dudo. No lo creo, pero nos han estado tratando muy mal, no solo en materia de drogas”. Repitió su acusación sin fundamento de que Maduro abrió sus prisiones e instituciones mentales y envió a miembros del Tren de Aragua a Estados Unidos, una acusación que Trump ha estado haciendo desde su campaña por la presidencia el año pasado.

Cuando se le preguntó si los días de Maduro como presidente de Venezuela estaban contados, añadió: “Creo que sí”.

El apoyo a las opciones más agresivas proviene del secretario de Estado, Marco Rubio, quien también es asesor de seguridad nacional en funciones, y de Stephen Miller, jefe adjunto de gabinete y asesor de seguridad nacional de Trump. Según varios funcionarios estadounidenses, ellos han dicho en privado que creen que hay que forzar la salida de Maduro.

Según sus ayudantes, Trump ha expresado repetidamente sus reservas, en parte por el temor a que la operación pueda fracasar. Él no tiene prisa por tomar una decisión, y ha preguntado repetidamente sobre lo que Estados Unidos podría obtener a cambio, enfocándose específicamente en extraer parte del valor del petróleo de Venezuela para Estados Unidos.

“El presidente Trump ha sido claro en su mensaje a Maduro: deja de enviar drogas y criminales a nuestro país”, dijo en un comunicado Anna Kelly, vocera de la Casa Blanca. “El presidente ha dejado claro que seguirá golpeando a los narcoterroristas que trafican con narcóticos ilícitos; cualquier otra cosa es especulación, y debe tratarse como tal”.

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