La guerra civil en Sudán se ha intensificado este año y los civiles asesinados han aumentado hasta los 3.384 en la primera mitad del año, también en zonas sin combates abiertos donde se han practicado ejecuciones sumarias incluso de menores de edad, denuncia un informe de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos.
El documento presentado este viernes señala que la cifra confirmada de muertos con seguridad subestima los números reales pero que en sólo seis meses ya se aproximó a la verificada para todo 2024 (4.238).
Un 70% de estas muertes (2.398) se produjeron durante enfrentamientos armados, a menudo por ataques de drones, artillería o bombardeos aéreos contra zonas densamente pobladas, pero casi un millar se denunciaron fuera de ellas, muchas de ellas producto de ejecuciones sumarias, indicó la investigación.
La región occidental de Darfur, que se ha convertido este año en el epicentro del conflicto entre ejército y paramilitares, concentró la mayor parte de as bajas civiles, aunque también se produjeron en Kordofán y en la capital Jartum.
Muchas de estas muertes de civiles se concentraron en episodios concretos del conflicto, como la ofensiva de los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) contra El Fasher, último bastión del ejército sudanés en el norte de Darfur y que soporta más de 500 días de asedio.
En abril, esa ofensiva causó más de medio millar de civiles muertos en El Fasher, más de la mitad de ellas en campos de desplazados de las inmediaciones de la ciudad como el de Zamzam, que sufrieron ataques de los paramilitares.
El informe denuncia que las ejecuciones sumarias de civiles se triplicaron entre febrero y abril, especialmente en Jartum, antes y después de la recuperación del control de la capital por parte del ejército en marzo, a la que siguió una campaña de represalias contra presuntos colaboradores con los paramilitares.
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