El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este viernes la introducción por primera vez en el Reino Unido de una tarjeta de identificación digital gratuita que será obligatorio mostrar para trabajar o alquilar vivienda, a fin de disuadir la migración ilegal.
Este país carece actualmente de un documento nacional de identidad, y los ciudadanos se identifican con pasaporte, carnet de conducir u otros justificantes.
La nueva medida, que implicará la existencia de una base de datos centralizada, suscita oposición entre algunos políticos y organizaciones de derechos humanos, que temen una excesiva intromisión del Estado.
Según un comunicado, la credencial se integrará en la futura cartera digital del gobierno y se podrá almacenar en el teléfono del usuario con cifrado de «última generación», si bien no será obligatorio llevarla encima ni mostrarla salvo en los casos exigidos.
Estos son demostrar el derecho a trabajar ante un nuevo empleo y, en una segunda fase, para alquilar una vivienda.
El carnet, que se prevé que entre en vigor esta legislatura previa probación de una ley, incluirá nombre, fecha de nacimiento, nacionalidad o estatus de residencia y foto para verificación biométrica.
Si el móvil se pierde, los datos podrán revocarse y reemitirse, de acuerdo con la nota.
Según el primer ministro, la nueva herramienta servirá para cerrar el acceso al mercado laboral a quienes no tienen derecho a residir en el país y reducir así uno de los principales reclamos de las travesías irregulares desde Francia en bote por el canal de la Mancha.
«Una frontera segura y una migración controlada son demandas razonables, y este Gobierno está escuchando y cumpliendo», afirmó Starmer.
A su juicio, la identificación digital «endurecerá la lucha contra el trabajo ilegal y ofrecerá a los ciudadanos ventajas al demostrar su identidad para acceder rápidamente a servicios clave».
El proyecto revive un debate que ya fracasó en 2006, cuando el Gobierno laborista de Tony Blair intentó implantar un carnet físico, anulado en 2010 por los conservadores al considerarlo costoso y una amenaza a la privacidad, mientras que otros sistemas barajados después tuvieron alcance limitado.
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