La Unión Europea (UE) logró con dificultad el miércoles 5 de noviembre, un compromiso sobre sus objetivos climáticos de reducción de gases de efecto invernadero para 2035 y 2040, pero a costa de una serie de concesiones para convencer a tiempo a los Estados reticentes antes de la inminente Cumbre del Clima COP30 que Naciones Unidas organiza en Belém (Brasil).
El ministro alemán de Medio Ambiente, Carsten Schneider, celebró el acuerdo y lo consideró también una buena noticia para la economía alemana, en plena transición energética. «Alemania ya cuenta con un objetivo climático vinculante y ambicioso para 2040», afirmó a la prensa. «Ahora, juntos, hemos logrado que la Unión Europea también lo tenga. Por lo tanto, avanzamos al unísono», celebró. La UE ha demostrado, para el ministro alemán, su capacidad de actuación y su fiabilidad, y, sobre esta base, puede desempeñar un papel protagonista en la próxima COP30.
Tras unas maratonianas negociaciones en Bruselas, el bloque acordó disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 90 % para 2040, en comparación con los niveles de 1990, pero se permitirá a los países descontar créditos de carbono hasta por un 10 % de ese objetivo. El texto definitivo tendrá que negociarse aún con el Parlamento Europeo, idealmente antes de que acabe el año.
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